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Si has estado siguiendo mi blog por un tiempo, seguro que ya te habrás dado cuenta de que tengo una pequeña obsesión con la comida. Vivir en una ciudad tan multicultural significa que no tengo que viajar lejos para disfrutar de platos auténticos de lugares a los que aún no he ido.
Creciendo en Irlanda en los años 90, lo más exótico en cuanto a comida era un 3-en-1 del chino local los sábados por la noche (arroz, patatas fritas y salsa de curry) 🙈 Me considero afortunada en dos aspectos: primero, no hay ningún alimento que realmente me desagrade, así que siempre estoy dispuesta a probar nuevos platos; y segundo, he tenido el privilegio de viajar a lugares con increíbles tradiciones culinarias. Chile es un destino que ocupa un lugar destacado en mi lista de viajes pendientes y, aunque todavía no he tenido la oportunidad de visitar este increíble país, he tenido la suerte de ir a un restaurante chileno aquí en Barcelona, muy recomendado por mis amigos chilenos: Torres del Paine.
¿Y qué hay en el menú? Empanadas de queso fritas, sopapillas (discos de masa de calabaza fritos) acompañadas de salsa pebre, ceviches frescos, vieiras asadas con una capa de queso parmesano, pastel de choclo (un guiso de carne cubierto con una capa de maíz) y todo ello acompañado de un refrescante pisco sour.
El restaurante Torres del Paine es un lugar encantador para un almuerzo relajado de fin de semana con amigos: un ambiente distendido y una variedad de platos interesantes y deliciosos. Asegúrate de reservar con antelación, ya que las mesas se llenan de chilenos que anhelan un auténtico sabor de su tierra.
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If you’ve been following my blog for a little while then you’ll surely have realised that I’m a little obsessed with food. Living in such a multicultural city means I don’t have to travel very far to try authentic dishes from places that I haven’t been to yet.
Growing up in Ireland in the 90s, the most exotic food was a 3-in-1 from the local Chinese on a Saturday night (rice, chips & curry sauce) 🙈 I consider myself lucky in two ways: first, there isn’t a single food I truly dislike, so I’m always eager to try new dishes; and second, I’ve had the privilege of traveling to places with incredible culinary traditions. Chile is a destination high on my bucket list and although I haven’t had the opportunity to travel yet to this amazing country, I have been fortunate enough to visit a Chilean restaurant here in Barcelona, one that comes highly recommended by my Chilean friends: Torres del Paine.
So, what’s on the menu? Fried empanadas stuffed with cheese, sopapillas (little discs of fried squash dough) to be dipped in a classic Chilean pebre salsa, fresh ceviches, grilled scallops smothered in Parmesan cheese, pastel de choclo (kind of like a Shepard’s pie but switch the potato for corn) all of which can be washed down with a zesty pisco sour.
The restaurant Torres del Paine is a fab spot for a leisurely weekend lunch with friends: laidback with an excellent variety of interesting and delicious dishes. Be sure to book as the tables fill up with Chilenos longing for an authentic taste of home.
¡Buen provecho! // Enjoy!
K




Una instantánea de la costa chilena // A snapshot of the Chilean coast




